Continúa desde el día 9...
Entremés para hacer boca
El Gran Zambini
Uy uy uy… Demasiado largo para ser corto, demasiado previsible para sorprender, demasiado happy end para impactar… Demasiado. Muy bien hecho, no demasiado bien interpretado, pero se le caen los alfileres que le sujetan el guión. Podía haber sido mejor aprovechado, sobre todo algunos planos muy bonitos, lástima que se quedan en una secuencia de postales en movimiento bienintencionada pero poco epatante. Seguro que la próxima le sale mucho mejor. Espero verlo.
PRIMER PLATO
Nuevamente os aviso. Si buscáis comentarios al uso o críticas con libro de estilo consultad la Web del festival, o los artículos de cualquiera de mis estimados colegas. No esperéis de mí comprensión ni comprenderme. Si no lo hago yo…
Serenity
Se pone al productor de Buffy, al guionista de Galáctica, a los que se vieron toda la saga Star Wars, remojo toda la noche, ingrediente secreto, y se dora al horno. Y vaya receta, rica rica, y con fundamento… Una buena película, entretenida, imparable, dinámica, divertida, impecable; el regusto es conocido, como si ya la hubieras probado, pero no sabes dónde y sabes que en muchos sitios. Pero te deja satisfecho, a pesar del final feliz demasiado azucarado. Vamos, que te da igual que nos ea original, lo importante es que si todo va a ser así voy a comer bien este festival. Gracias, programadores, por ahora tenéis mi estrella para el michelín.
SEGUNDO PLATO
The barefooted kid
Tras una agradable digestión con vistas al mar, en una playa tranquila y que invitaba a quedarse un poco más decidimos hacer acopio de fuerzas y de voluntad y marcharnos a tomar otro platillo. Para entonces Alex y yo ya nos habíamos confesado mutuamente, y curiosamente parecíamos estar viéndonos en espejos respectivos, porque su vida tenía mucho de paralela a la mía, relacionada con el teatro y el cine en particular, y el arte en general. Así que llegamos a una de las salas de cine que más veces he visitado en menos tiempo, y que por cierto también me visita más veces a lo largo de mis pesadillas, El RETIRO. Preciso y precioso nombre, porque si no está retirada ya de la circulación de salas de proyección debería estarlo, o al menos un retiro provisional para darle un revocado general y completo. Aunque la del PRADO la supera, pero de ésta hablaremos más tarde. La incorporación de adelantos técnicos en sonido a veces no se traduce en mejoras de audición, sino en aumentos insoportables de volumen, como comentaré a su tiempo en las visitas posteriores al AUDITORI.
Seamos concretos, que me vuela la imaginación, y debo poner los pies en tierra, porque de eso, de pies y de tierra va la peli que nos tomamos por la tarde, fresquita, divertida y con unos cacahuetes ya el complemento ideal. Ligera como una vichisoise de verdura oriental, bien mezclada casi siempre aunque a veces se les fuera la mano con la sal gorda, como en los inefables números musicales dignos de los peores culebrones venezolanos. Una historia poco original de superación a través de la perseverancia, pero simpática e ingenua en su aportación moral y puesta en escena. Tengo que reconocer que pasé un buen rato salvo la vergüenza ajena de los lacrimógenos puntos líricos, y que no soy ñoño, quienes me conocen lo saben, pero me dio qué pensar en ciertas ocasiones, como la emotiva secuencia de… bueno, no hay peligro en que lo diga, no os descubro nada y además os doy pistas para verla o no. La secuencia de –qué extraño, diréis- muertes y desesperación.
Pero bueno, que no está mal para entretener y pasar a la historia sin pena ni gloria, pero satisfechos de haber gastado bien el dinero.
Por favor, sólo una cuestión. Si la veis, apartad los trozos crudos y los muy pasados, a veces se le ha ido la mano al cocinero. Los “music moments” por ejemplo.
APERITIVO DE TARDE
Clase magistral de la Henson company.
El Cristal Oscuro. Dentro del Laberinto
Nada mejor para recuperar el punto de sabor que un platito añejo, de receta clásica americana, y por eso nos fuimos directos a ver lo que la Factoría Henson nos ofrecía en la otra sala de mis sueños, y sí, sueños húmedos, pero no por lo que podéis pensar, obscenos, sino porque podía perfectamente romperse una tubería, o todas, y salir a nado. La lluvia amenazaba con caer tras el sol de la tarde, y el edificio amenazaba con caerse tras… no, tras de nada, amenaza con caerse siempre.
Reconozcámoslo, es un sitio precioso, al más puro estilo de teatros clásicos con cortinas rojas, asientos ancianos como el mundo y pinturas y trampantojos de calidad… o no, porque ya no se adivina ni de qué tratan. Pero es que los asientos de verdad que son tan viejos como el mundo, y eso de “al más puro estilo” significa que es el “único” ejemplo de ese estilo. Vamos, que ya no tienen que quedar antiguallas así en el universo. Si no digo que lo tiren, pero que lo restauren…
Lo que deben pensar es que, siendo el Festival más friki del estado, tanto por las películas como por los peliculeros y peliculantes, el continente debe estar a tono con el contenido. Y así sigue treinta y ocho años después del primer festival en el que se acuñó esa idea…
Pero bueno, como tragamos con todo, pues nos lo comemos crudo y adentro.
Pero no hay lugar a los arrepentimientos, porque enseguida la magia de HENSON y su compañía nos hace olvidar don de estamos, y nos traslada a los mundos de marioneta que construyó. Cortometrajes ingenuos pero emocionantes, sencillos para nuestro concepto del avance tecnológico pero a años luz de lo que se hacía entonces, y sobre todo con una intención tan clara como las ganas de experimentar y aprender, la voluntad de enseñar y de decir cosas. Muchos deberían estudiar de nuevo la lección del maestro, porque suplir con alardes técnicos historias sin miga es como vestir y revestir a la mona…
Me da una rabia tremenda tener que dejar el Cristal sin aclarar, y salir del Laberinto por la puerta de atrás, pero como ya las he visto y me debo a los que me leen, tengo que cumplir y cumplimentar papeletas, y me toca la de la sesión siguiente en Retiro.
Y aunque me pese, porque me pesará, me adentro en la incógnita cocina japonesa para intentar tragarme un nuevo plato del destajista… Sí, ése al que los frikis de pro adoran, al que los cinéfagos sin control y sin paladar idolatran, al que le ríen todas las gracias, aunque algunas de gracia no tengan ni el nombre… Efectivamente, queridos lectores, lo habéis adivinado, una nueva de Miike, Takashi, no confundir -¡nunca! con Takeshi Kitano.
Así que después de la candidez de Henson, a la calle con la noche encima, con sueño y juntando fuerzas para soportar la mala leche del tipo que más trabaja en las islas del Sol naciente.
CENA
The great yokai war
Vamos a ver, qué dice el programa:
El ejército de las tinieblas amenaza el mundo y un tierno infante ha de salvarlo. Los yokai , polimorfas y extravagantes criaturas que habitan los páramos más remotos, se aliarán con nuestro héroe para intentar llevar su misión a buen puerto. Takashi contará con la ayuda del hombre paraguas, la mujer de cuello elástico, el gato fantasma y la chica de dos caras, entre otras muchas apariciones surgidas del folclore nipón. Agárrense los cinturones, Takashi Miike retorna a su cita obligada con el festival y lo hace con una increíble aventura para todos los públicos (o casi).
Vale, pues a ver si no se me atraganta tanta extravagante criatura y Miike me da la de cal que me debe desde que el año pasado me tentó para desperdiciar mi tiempo viendo Zebraman.
Y fíjate por donde me he congraciado con este lacerante director, porque no me ha disgustado este plato, divertido, ameno y hasta comprensible. Confieso de nuevo: al leer la sinopsis me dio buen karma que tratara de la mitología japonesa más tradicional, y que rebuscara en sus ancestros para trascender su sentido y acercarnos algo de la desconocida cultura japonesa que no fuera sushi ni yakuzas.
Y me descubro, debo reconocerlo, porque hasta las exageraciones típicas de autor que hacen excesivos los guisos tienen su gracejo esperpéntico en este baile de figuras entre las que puedes jugara va adivinar a qué o a quién representa cada una. Y hasta le perdono el final apoteósico, apocalíptico e inacabable, pero feliz, que le puso a la cinta más por tener que acabar que por desearlo realmente.
Venga, voy a buscar otra del Miike en el festival, porque siempre trae más de una… Ahá, aquí está, y también tentándome, porque es la adaptación de una historia del Teatro NO, el exquisito teatro para las clases privilegiadas que estudié en mis años de formación universitaria. Pues cogeré entradas* y que me toque la lotería.
(*Nota : lo de coger entradas es digno de recibir un párrafo para explicarlo. Veréis: cada día debes acercarte a la sala de prensa del festival para coger los tickets de las pelis que quieres ver, pero el día siguiente. Porque va de un día para otro. Con lo cual el sistema ya falló el primer día. Si ponían películas el día 9, ¿por qué no abrieron el día 8 para coger acreditaciones y entradas? Que se lo pregunten al maestro organizador, porque nadie se lo explica. ¿Es que para las de la mañana del 9 no tenían suficientes? ¿Es que estaban contadas para esos que nunca vienen pero que siempre tienen sitio? Porque cuando llegue el día os aclararé esto, ya veréis, ya…
En resumen, que o ibas a por invitaciones, o te invitaban a no ver más que lo que tenías marcado como libre acceso por ser acreditación de segunda – otro tema que tocaremos, of course- Fin de Nota)
Ashura
Y venga, corriendo otra vez a ver que tengo en la bandeja antes de irme a la cama, que yo sin mi vaso de leche y mis galletas no duermo. Después de darme una vuelta por el límite intergaláctico del universo extrafriki, o sea, Brigadoon, la sección más alternativa y extremista del Sitges Film Festival, me reincorporo a mi butaca azul en la sala – y digo mía porque aparentemente tengo la suerte de coger casi siempre la misma. ¿No será que tatué mi nombre con el culo por las horas que he pasado sobre ella? En fin, que otra sesión de promos del festi, nueva sesión de aplausos, más apagados que de costumbre, es la una de la mañana, y a ver si no me da acidez este último bocado.
Como dice mi compa de penurias Alex, leed sus críticas en su Web, promete con un primer sabor intenso, te deja un gusto agridulce como la salsa de restaurante, se te hace bola en medio del trago y de ahí empieza a repetir y repetir, y repetir… hasta que abres los ojos y te levantas, bostezas y te vas. No merece mucho más la pena ni desde luego trasnochar por ver esto.
Así que niños, a la cama, que mañana el desayuno se sirve a las 8.30, y está repleto de cadáveres y psicópatas para servirlos, y esos no esperan a nadie. Que descanséis, ya que yo no podré hacerlo tan a gusto como vosotros, me toca conducir hasta BCN.
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