CINE/ MÚSICA / OTROS
La propuesta cinematográfica de este año da para hacer muchos comentarios, apartados y subapartados, o sea, que me iré por las ramas seguro, pero es que este tema me interesa y el musical me gusta, así que siento las molestias que supondrá leer mi vaivén de ocurrencias literarias. Me quedo con una frase, a tiempo pasado, que el consejero Luis Alegre ha dicho sobre la elección del cine de este año: ...” reconoció que en las últimas ediciones las apuestas son menos arriesgadas, que la programación «podría ser más singular», pero que es fruto del corsé que impone la ley de contratos de la Administración, «que quizá quita espontaneidad». Te juro que no he entendido nada, Martirio, no sé si por la confusa exposición de los hechos del señor Alegre o por la alegre trascripción del periodista, ya que hay muchos aficionados a no escribir lo que oyen o leen, sino lo que creen que han oído y desde luego han mal leído.
El caso es que en algo sí le doy la razón: la propuesta no ha sido arriesgada, ha sido, por decirlo suavemente, desbaratada. Ya lo comentaré poco a poco...
Vida y color. Santiago Tabernero
Pues al final pude ver “Vida y color”, y fiel a mi sentimiento de arremeter contra lo que no me gusta, a pesar de ser susceptible de antiterruñismo –fíjate qué problema- diré que no me ha gustado. Lo siento, Santiago, te aprecio mucho y lo que vale tu presencia en el extranjero para los que seguimos luchando en casa, pero tu peli no me convenció. Sí se nota que los cambios en el guión son precipitados, que el perro no es buen actor, pero eso él no lo sabe, así que no le echéis la culpa. Mejor acusa a los malos actores que recorren el panorama de nuestro autoinjustificable cine patrio. Ahí puede estar el mal endémico que afecta a las producciones nacionales. Ya lo he dicho antes, pero me recalco en mis posturas, o me reafirmo en mis palabras, da igual: no hay actores buenos en España... Perdón, qque actúen en español. Esta apreciación es explicable: ¿por qué Aitana S. Gijón es mejor actriz hablando inglés en The Machinist (Ver mi crítica de Sitges 2004), o Natalia Verbeke en “Tempesta” (Ídem de Sitges 2005)? Porque el inglés es el idioma de la Interpretación, con mayúsculas. Y no quiero decir que todo deba rodarse en inglés, por favor, no hay que ser pueriles. Incido en el hecho de que podríamos tomar ejemplo de los actores de fuera, británicos sobre todo, pero también de los directores artísticos, los escritores de diálogos, etc., y dar nivel de verdad a nuestro amado cine español. Esto es lo que acabaría de una vez por todas con el estigma demoníaco que supone ese término, y nos ayudaría, a público, cinéfilos y demás familia del cine a situarnos en el verdadero plano que merece la cuestión. Y no digo más, y dios me entiende. Se suplantó la estirpe del actor trabajador por la del niño-actor-improvisado que no vocaliza, que no trabaja el cuerpo, que no siente lo que dice, que no vive lo que el personaje le condiciona. Que no me prometan más estrellas y que me den actores, porque de los que no han estudiado en las grandes escuelas y sin embargo valen lo que pesan conozco unos cuantos. Y si los productores siguen la extendida y maldita costumbre de dar más importancia a lo que ven que a lo que creen, seguiremos con esa extraña situación de poner de moda a cierto/a individuo/a y no de encontrar al actor idóneo para un papel. Señores del cine, estudien la situación, y ya me dirán. Por demás, tengo mi corazoncito, y siendo de aquí, ánimo Santiago, y que tu peli triunfe, ya que eso nos abrirá camino a los que seguimos tus pasos – y no es un juego de palabras infortunado a propósito de otro film infortunado...
Tabernero dijo en una entrevista que tengamos en cuenta que es una ópera prima. Lo hago. Que es un film de aprendizaje. Lo sé. Y sé lo que se siente al dirigir, y más con un proyecto de largo, aunque sólo haya hecho cortos. Pero estoy en mi deber de llamarle la atención para que la segunda sea de verdad una película, y no un experimento. Y además si me llama para participar, mucho mejor... para todos...
OTROS
Como este día dos no había más cine, y yo siempre tengo hambre, me di una vuelta también por las actividades paralelas, con interesantes exposiciones en la Galería Ed Espacio, con “Lapidalandia”, un macabro juego de palabras entre el sentido funerario que está adquiriendo una sociedad cada vez menos activa y menos viva, en su acepción más amplia, y el significado de lugar de juegos, de diversión que tienen todos los espacios acabados en “landia”.Y en la Casa de los periodistas, mi casa de acogida en fechas como éstas en las que hago un poco de pluriempleo pude ver lo que el cómic independiente ha dado de sí en estos años. Confieso que soy muy lector de cómics, que siempre llamábamos tebeos hasta que “Yankilandia”, otro curioso término, acabó por imponernos sus exabruptos. Pero yo me he educado en una tradición artística en la que la línea clara, el dibujo bien trabajado y el acabado siempre han tenido mucha importancia, por lo que los cómics desmañados, los más underground y aquellos que compusieron una especie de avanzadilla de la revolución del tebeo no me han llamado mucho la atención. No quiero desmerecer el trabajo de algunos muy buenos guionistas, pero sospecho que en esta pequeña parcela del arte gráfico también hay oportunistas que se han columpiado y nos han vendido la moto de un trabajo que ni era bueno, ni tenía valor como documento, ni siquiera podría denominarse trabajo. Esto pasa en el cine, en el tetaro, en... ¿la vida? Pues sí. La mesa redonda sobre los tebeos de nuestra vida fue por demás un momento relajante y distendido, y después tuve ocasión de saludar y departir un rato con Mauro Entrialgo, autor de tantas historias como personajes, y con el cual trabajamos junto a Santi Orúe, ilustrador y amigo de Mauro, en la obra que entre ambos escribieron para TTT: “Se empieza por los porros”.
MÚSICA
Y hete aquí que tras la peli de Tabernero me vi en medio de un mar de dudas sobre si acudir o no alo concierto de la noche, porque al día siguiente me tocaba madrugar, y aunque me tocaran los Rynoçerose y Amira Saqati, no podía tocarme las narices sin descansar para el martes. Pero ese mar de dudas se convirtió en un mar de humos, de cigarros y otras hierbas, cuando acudí al pabellón de deportes. No es momento de abrir un nuevo frente en la guerra no declarada entre fumadores y no fumadores, pero es imposible escapar de ella cuando te van provocando, así que lo comento ahora o no callaré ni para siempre ni nunca. Si está prohibido fumar en los sitios públicos, parecía que el recinto dedicado a espacio de conciertos era la casa de alguno de los allí congregados, porque la nube de humo de todo lo que es dado fumar nos envolvía como una espesa niebla. No quiero ahora decir si estoy a favor o en contra de la nueva ley, pero si se ha prohibido algo y a pesar de todo se incumple, seguimos fumando los desprotegidos, los que no invadimos el espacio de los demás con molestos regueros de volutas de humo ni llenamos los pulmones de nadie con otra cosa que el inevitable –por imprescindible- dióxido de carbono cuando respiramos -vale, alguno lo acompaña con mal aliento, pero prohibirlo es tema de otra ley.
No disfruté ninguno de los conciertos del Pabellón a tope precisamente porque nos habían prometido un espacio sin humo y lo que había era muy malos humos y modos, porque los que fumaban, en una actitud más agresiva y transgresora, parecían fumar con más ahínco, en ese plan protesta que los jóvenes de hoy en día entienden al revés, es decir, perjudicando al que no tiene la culpa al meter a todos en el mismo saco de sus hostias...
Sólo en el súper evento de Lebrijano y Faiçal –pese a quien pese y a los señores críticos lo fue- donde si se cumplió, como era de esperar, la normativa, disfruté como hacía tiempo en un concierto. Por lo que toca a la música, regulares los Rynoçérose, con un sonido no demasiado conseguido, una puesta en escena demasiado estática para lo que se esperaba, como una caricatura de los Ramones, pero sin su gracia. La canción Bitch, la más conocida, parece que encendió los ánimos un poco más, sobre todo por el momento “cantante” de cabellera afro y nariz de Batiatto, recogido en todas las fotos de la prensa que sigue el festival. Estuvo mucho más lucido el proyecto Amira Saqati, que no es un nombre de persona, aunque pasa como con otros grupos que toman el nombre y acaba confundiéndose al solista con la denominación del conjunto; como me decía una amiga, “pues que lo digan y no nos confundan”...
Es que leerse todo el programa de mano es, aparte de difícil, desaconsejable, porque trae tanta información que confunde... Bueno, ironías aparte, lo cierto es que es difícil manejar el programita de marras. Pasemos a valorarla: Diseño, aceptable, aunque hubiera optado por la fórmula de usar sólo una superficie como cara de lectura, a pesar de lo poco correcto, políticamente hablando, de mi elección, por no estar a la altura del ecologismo actual.
Que por cierto, de esta nueva situación, y las engañosas tendencias institucionales, se podría crear un estado permanente de debate, ya que es jugoso y enriquecedor como tema de juicio. Seguimos con el programa: originalidad, no tanta como los no iniciados podrían pensar, ya que a algunos nos ha recordado a los catálogos de pinturas conocidos como “pantoneros”, y éstos sólo usan la cara de arriba. Manejabilidad, casi nula, porque es un incordio andar buscando la información arriba y abajo, de un lado y del otro. Y además se rompe el corchete que une las páginas. Vamos, que el diseño a veces sí riñe con la funcionalidad. Como colofón, algunos han sacado hojas en blanco, otros tenían páginas al revés, y un largo etcétera de pegas. Por favor, apuntad en la carpeta de “revisar” para el año que viene. Y seguimos con la música. Como decía, la mezcla de estilos y formas musicales alcanza un muy alto nivel en manos de este grupo, que lo mismo pica un ambiente Raï que trocea un ritmo dub, y lo sazona con melodías Gnawa, armonías Shabee o bits de corte tecno trancero. Bueno, leéis esto y parece que sé de música y todo... Como reza el programa al que he puesto de vuelta y media poco antes, pero que tiene su valor, lo prometo, “demuestran que las fronteras creativas ya no existen...” Yo añadiría que ellos y todos los demás conjuntos que van a tocar esta semana, porque como leí en artículo de una compañera, este Actual no iba a dejar apenas un par de países del mundo sin visitar, lo cual da idea de la actualidad del mestizaje y de los híbridos, tanto musicales como artísticos en general.
Una nota aceptable para el primer concierto, aunque espero que la nota vaya subiendo...
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